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jueves, 3 de enero de 2008

ELENA





Se brindó a aparecer en nuestro blog porque sí. Vive en Ofra, claro. Dice que no hay otro motivo para decir "sí" o "no", que siempre, el último motivo, es porque queremos o no queremos tal o cual cosa. Su modo de hablar es igual de contundente. Tiene cuatro o cinco cosas claras; con todo lo demás, pues va haciendo. Cuando le preguntamos qué destaca de sí misma dice que nada en especial. Pero intuimos que la constancia es una de sus cualidades, a lo que ella argumenta: "y tal vez mi principal defecto, también". Nos cuenta que una de sus rarezas es que no le gustan los "puntos y aparte". Así que hacemos la entrada toda de un tirón, para ser consecuentes. Al explicarnos un poco la cosa esa de los puntos y aparte dice que la vida es una línea continua, que todo está ligado a todo y una cosa es consecuencia de otra, que no podemos perder un minuto pensando aquello de "que sería de mí si hubiera o hubiese...". Para beber: cocacola light o vino. Conduce un modelo de la marca renault pero no sabe exactamente cuál. Preguntamos poco más. Hablamos de todo un poco y nos sorprende el color de la paredes, los espacios amplios. Vemos fotos de familia por aquí y allá, un calendario de 1968, una máquina de escribir antigua y una aspiradora ultramoderna en un rincón. ¿Acaso podemos hacernos una idea de algo? Dicen que los primeros quince segundos son los que provocan el verdadero sentimiento hacia alguien que acabas de conocer, o hacia el ambiente en el que acabas de entrar. Esos primeros quince segundos nos dejaron con la inquietud de estar delante de alguien que sabe muchísimas cosas pero que utiliza el silencio como estrategia. Pero dicho así, tampoco sabemos muy bien qué quiere decir esa primera impresión. El café sin azúcar. Por la casa anda en cholas. Nos mira y sonríe: dice que le hace gracia este blog. Y no podemos sacarle nada más; todo lo demás debemos intuirlo, pese a que la conversación nos lleva de un terreno a otro de un modo fluido, sencillo y entre sonrisas. Punto y final (aunque sabemos que no es el final de nada, que todo continúa).

miércoles, 19 de diciembre de 2007

FAUSTO



Así se llama. Le gusta la tecnología y le encantan los retratos (por eso el blanco y negro para él). Originario de La Gomera, viajó a una Venezuela fructífera para quedarse. Le pesaba mucho la tierra y volvió. Allí le vive un hijo y tres nietos. Se ven poco. Aquí se reinstaló con su hija y su mujer. Enviudó hace años y nunca más habló de matrimonio.

Ve la tele desde su sofá y lee a la luz de la lámpara. Nunca diarios. Para informarse utiliza la radio. Tiene amigos con los que comparte dominó a diario; tal vez por eso sus pensamientos van encadenados unos con otros y tienen su aquello. No sabía cómo proponerle la entrevista, ni las fotos, así que aproveché un encuentro en el bar donde juega con sus amigos. Me costó un café que aceptara. Poco para tanto como me contó.

De Venezuela recuerda los veintiseis grados constantes de temperatura. Y la axhuberancia de todo. De su Gomera la sensación de casa. En Tenerife se siente en su mundo y explica Ofra como un receptáculo de casi todo, construido a la carrera.

Dice que fue conductor (chófer, explica), vendedor de máquinas de coser, maestro de escuela y empleado de banca al instalarse en Tenerife.

El muy pillo distingue la alegría del placer. "Ahora todo el mundo busca placer a cualquier precio -dice- pero la alegría es otra cosas, es una sensación que debes ganártela y que apunta a mañana, a futuro y a gozo de vivir". En otro momento le da por explicar lo de la famosa "depresión" que siempre tienen en boca los demás: "la depresión, bah, menudo fraude; eso lo dice la gente que ha perdido la ilusión y no sabe encontrar cosas que les entusiasmen, eso les pasa a los que tienen miedo a vivir".

Y por último me quedo con su sonrisa al hablar de sus nietos, la sonrisa de la foto: "es que los niños -me cuenta como en voz baja y al oído- son incansables buscadores de posibilidades; están en una edad en que creen poder hacer y ser cualquier cosa. Yo eso siempre lo he tenido muy en cuenta y nunca he puesto límites a mis ilusiones".

Impresionante. Yo creo que sueña en cerrar su próxima partida de dominó con un pito doble.

sábado, 8 de diciembre de 2007

ABUELA LUISA











Hoy inauguramos un nuevo bloque de entradas. Lo titulamos "interiores". Lo construyen personas de Ofra y sus hogares. Gracias por dejarnos entrar. Gracias por mostraros. Consideramos tan importante este espacio que sólo publicaremos una entrada el día que realizamos la semblanza del personaje.








Aunque todo el mundo la llama Luisa, su nombre es Concepción; así que hoy era su santo. Hubo mucha gente en su casa. Tiene 89 años. Camina con la ayuda de un bastón de ordeno y mando, a su edad. De vez en cuando usa la guagua para darse una vuelta por la isla. Y taxis para ir al centro. Es autosuficiente en todo: cocina, aseo, abastecimiento, aunque tiene ayuda diaria y visitas a cada rato. Lee sus revistas, algún que otro libro, usa la televisión por cable y mira con frecuencia el canal historia, los de naturaleza, de avances tecnológicos, también telenovelas y algo de telebasura. 12 nietos, 6 bisnietos y algunas ausencias demasiado tempranas. Tuvo paréntesis de isla en la península pero volvió con todo para quedare. Es de carácter fuerte, de convicciones firmes y no cree haberse equivocado mucho. Lo mira todo con ganas de más y es previsora respecto al futuro. De porte clásico y de ideas también, empieza a aceptar, aunque algún repente la traicione ocasionalmente. Su pasado más remoto nos recuerda que, entonces, como ahora, mandan los sentimientos sobre la razón; y que la voluntad es imprescindible para sobrevivir en el agitado mar de pasiones humanas universales cuyas corrientes nos arrastran hacia horizontes de bonanza o tempestad según soplen los agitados vientos de los gobiernos del mundo.